Noche de película, sentado en mi sofá, solo entre la tele y yo hay una separación de mi compañero Malboro, una cervecita y por suerte, un paquete de kleenex que voy gastando demasiado rápido.
Demasiadas emociones, recuerdos. Demasiadas imágenes entre el plasma y mi cabeza, que me llevan cada vez más a hacer el viaje de retroceso dirección mis recuerdos.
La pelicula en si, narra la historia de un ejecutivo con una vida bastante triste, ahogado en su trabajo, de donde no tiene escapatoria alguna hasta que por aquellas casualidades, o no, que nos brinda la vida, se reencuentra con su pasado mas infantil, donde entre nubes de polvo generadas por Orbeas corriendo por el pueblo, posters de los Goonies y canciones de A-ha sonando en cintas miles de veces grabadas de K7, soñó ser libre junto a sus amigos de verano.
Ayer por la noche, esta cabeza que no para de pensar ni un segundo, hizo un viaje hacia 1989, donde mi verano, sazonado con la mítica cancion de The Refrescos y su hit “Aqui no hay playa”, fue tan intenso musicalmente que hoy podria decir que soy lo que soy gracias a parte de ese verano.
En mi viaje hacia mi verano, en un pueblecito muy pequeño perdido en La Mancha, mi maleta iba cargada de bañadores, camisetas compradas un sábado en Pryca, mi incombustible Atari 2600, algun libro de Enid Blyton y la pandilla de Los Cinco y sobretodo de mi inseparable reproductor y un puñado de cintas que habia grabado durante los ultimos meses.
Siempre he sido muy fan de coleccionar música, aunque fuera en formato cortes radiofónicos en cintas de K7 que le “robaba prestadas” a mi padre, donde con un poco de celo, hacia que se transformaran en grabables… maravillosa tecnologia del ayer…
En esas cintas, viajaban conmigo mis sueños, mis canciones. Viajaban conmigo Take on Me, los Guns y su Welcome to the Jungle. Mi maravillosa Cyndi Lauper con I Drove all Night y centenares de temas que ansiaba enseñarle a mis amigos y primos del pueblo.
Nunca llegaré a saber porqué, en el pueblo desconocian toda esa música por aquel entonces.
Mi misión, era sentarme con mis amigos a la sombra de la higuera de mi vieja casa, cuando el pueblo dormia la siesta y solo se oia el ladrido de algún perro viejo, cansado de su rutina diaria y enseñarles mi música, mi mundo.
Eran horas entre polines y risas, entre preguntas y algún secreto sobre la prima que me gustaba (a quien no le ha gustado su prima del pueblo). Pero sobretodo, eran horas de crecer musicalmente entre mis amigos de verano.
Son esos momentos los que hoy recuerdo con tanta felicidad. Esos que hoy son tan importantes para mi, que he intentado recoger durante todos estos ultimos años en formato vinilo. y en cuanto llega a mis manos una de esas canciones, con su galleta y una vieja foto del grupo, me emociono.
En mi ultimo viaje, logré conseguir el Get Close de The Pretenders, con ese maravilloso Don’t get me wrong que tantas veces he cantado esos veranos, a mi manera de entender el inglés claro…
Y hoy, escribo para reafirmar que todo es un proceso, el convertirse en persona y sobretodo, el convertirse en alguien que adora la musica. Porque al fin y al cabo, un dj no nace. No. de ninguna de las maneras. Nadie se levanta un dia sin apreciar estos detalles y se pone a pinchar o a producir. Y si lo hace, le recomiendo que antes busque en su interior y que aprenda de esos momentos de higueras y polines, porque si no, no tiene nada que hacer.
Un dj se hace.
Somos lo que somos gracias a todas esas canciones que nos han ido formando como artistas, a todos esas experiencias musicales que nos han acompañado incluso antes de que tuvieramos uso de razón.
Hoy, ser dj es lo mas facil del mundo gracias al synch del Traktor. Pero ser dj no es lo que la gran mayoria de estos cree. Ser dj es una profesión, que necesita una carrera como cualquier otra, que necesita tener una base en la que apoyarse, aunque sea en el “Aqui no hay Playa” y ese verano del 89.
Se pierden los valores y con ellos, la frescura y la delicadeza a la hora de escoger la musica que te acompaña. Se pierde la razón a la hora de hacer una sesión. Todo es un viaje y sin entender el nuestro propio, estamos abocados al fracaso musical.
Menos mal que aun se siguen haciendo canciones pensadas en esas tardes de verano. Sin ir mas lejos, llevo dias sin parar de escuchar el Syphon Away de Altrice, un increible edit del Odessa de Caribou, que por si alguien no lo sabe, Odessa son las siglas del grupo que se formó entre miembros del partido nazi para ayudar a escapar a miembros de las SS de Alemania despues de la guerra…
Esta canción, me ha hecho dar estos dias tantos viajes a mis recuerdos, que hoy escribo de ellos. Para decir a todos aquellos que hoy, sin saber quien son ni de donde vienen le dan al Sync y se quedan tan anchos, juegan al maravilloso juego de ser dj’s, que aprendan primero a rebuscar entre su memoria y sus emociones musicales y que luego, intenten plasmarlas en una sesión.
No digo que dejen de jugar a ser dj’s, faltaria más. Solo digo, que jueguen a ser niños y que consigan entender, que gracias a su pasado y a la música que les ha acompañado durante toda su vida, son lo que son y no lo que quieren aparentar ser. Para entender esta profesión, primero tenemos que entender el niño que tenemos de vacaciones dentro de nosotros y dejar que fluya… dejar que vuelva a comer polines mientras suena de fondo la voz de Cyndi…
Buenos dias.




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Sin palabras :___D